Dios,

No importa qué dios,

El padre ceñudo de ojo con hipotenusa

O el que se rasca la espalda con un cetro de relámpago,

O el que tiene tantos brazos

Que le estorban para rascarse

Dios,

No importa que dios

Tiene la sonrisa en forma de espada

Y su misericordia huele a cordita.

– Y como buscan los corderos esa sonrisa

Mientras arrancan los ojos de la oveja negra-

Dios,

No importa que dios,

Tiene la manía de hacer promesas

Y cada minuto que esperamos lo prometido,

El paraíso se escapa un par de zancadas.

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