Dance me…

Camina recta como una ley. La honestidad y el orgullo salpican sus ropas de mercadillo. Los tacones de plástico marcan un compás de metrónomo. El polvo no osa acercarse a las punteras.
Pero hay fantasmas. Alegres, acechan el nailon de las medias. Un polvo que no es polvo se junta en remolinos, asedia los tobillos. El fantasma de los pies baila. Baila, baila, baila…