DE VIAJE

El talismán de la costurera

DE VIAJE

 

 

Hoy voy a esbozar someramente un plan de viaje, una guía más que breve de ciudades a las que no podremos llegar en avión, barco, tren, coche, caballo o a pie – por más que tengan aeropuertos, o buenas instalaciones portuarias, o hermosas estaciones de ferrocarril -. La forma de acceder a ellas, es, sin embargo, mucho menos complicada y requiere menos molestias que emprender una travesía al bar del barrio o la panadería: Basta con ponerse cómodo – túmbese con un cojín bajo la cabeza, arrellánese en un sofá, sillón o chaise lounge, tírese en el suelo; o acomódese como buenamente pueda en los difíciles asientos de un autobús, un tren, un avión, este viaje se puede hacer a la par que otros –y abra el libro que corresponda, aquel en cuyas páginas se encuentra nuestro destino.

Son muchas las ciudades cuya topografía se extiende exclusivamente en párrafos y frases, se edifican con letras y metáforas, y se ubican en los valles angostos que median entre las páginas de los libros. Repasaré algunas de ellas, y perdonen si mi limito, hoy, a los arquitectos y urbanistas más modernos.

Empezaré por M. John Harrison, que nos ha dado dos hermosas ciudades futuras: Viriconiun, de la cual ya he hablado en ocasiones, y Saudade, un puerto alienígeno lleno de una belleza desesperada. Viriconiun es la ciudad al final del tiempo, edificada en torno a un barrio de torres – minet saba – donde vive la realeza y que son vestigios de prodigios tecnológicos olvidados: es un lugar de héroes que apenas saben serlo, artistas matones, poetas traidores, y dioses borrachos. Conjuga el encanto y la decadencia de toda ciudad digna de ese nombre: cosmopolita como París o Viena, con sus cafés y bistrós, pero tan sanguinaria, en sus diversiones, como la antigua Roma, peligrosa como cualquier suburbio de mala fama a causa de las continuas reyertas entre bandas de nombres poéticos. Saudade es una ciudad de paso, de noches animadas, donde sólo se quedan aquellos que han perdido empuje. Conocemos Saudade, sobre todo, a través de sus bares, porque es allí donde, de un modo u otro, comienza todo. Es una ciudad costera, y una ciudad fronteriza, una ciudad de serie negra donde está de moda el new nuevo tango, y la músicas del siglo veinte. Dónde el Jazz crea gente que luego se esfuma. En Saudade cayó un día el Solar de sucesos, donde la física, la geografía y la memoria pierden sentido, dónde algunos valientes o desesperados buscan peligrosos y caros objetos de contrabando, o a sí mismos.

Otro gran arquitecto moderno es China Mieville, que dentro de su trilogía de Bag Lass, ha edificado tres ciudades sorprendentes. Primero está Nueva Crobuzon poderosa ciudad estado, fuente de toda corrupción y de toda esperanza, semejante en algunos aspectos a la Viriconiun de Harrison pero con una identidad propia: Así como Viriconiun esta entregada al sueño más o menos tranquilo de la agonía, Nueva Crobuzon está siempre a punto de estallar en conflictos sociales nunca resueltos. Luego, también magníficas, están las ciudades móviles: Consejo de hierro, una ciudad que es un largo tren que se mueve sin cesar; construida durante una revuelta de trabajadores del ferrocarril es un símbolo para los revolucionarios de Nueva Crobuzon. Y, por último, trabada con barcos, la ciudad naval de Armada, dedicada a la piratería y a la persecución del más enorme de los monstruos marinos…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s